lunes, 6 de mayo de 2013

La Procesión de la Virgen de la Salud en Valencia, 1948 (II)

 
 
 
 

 
Les Pastoretes
 
 
 

El Bolero
 

 
 
Els Tornejants

Tres imágenes de los bailes de la procesión de la Virgen de la Salud en Valencia en 1948. 
 
 
 
 
 
 
   Ya hablamos en la entrada del 5 de mayo de 2012 de la visita a Valencia de diversas Imágenes marianas con motivo del aniversario de la Coronación de la Virgen de los Desamparados. Añadimos ahora estas tres fotografías de los bailes de la procesión de Algemesí por las calles de Valencia.
 
 
   Y contaba al año siguiente la emotiva crónica publicada en el Boletín Municipal de Algemesí:
 
   Y ¡la entrada en Valencia! A pesar de la fina lluvia que pretendió deslucir el acto, congregóse una multitud inmensa, ansiosa de contemplar nuestros típicos bailes que allí se colocaron en orden de procesión, y la riada de mujeres y hombres, venidos en tren y en camiones, en número de varios millares, quizá diez, y tras ellos la imagen de la Señora, escoltada por nuestros guardas de campo y seguida por el clero y las autoridades y jerarquías, de negro las primeras a la derecha, de blanco las segundas a la izquierda, y por fin, la Banda de Música que inició su actuación con el Himno Regional, entre los aplausos fervorosos de los valencianos. Impresionaba el silbido ininterrumpido de los cohetes y el estruendo de las carcasas que se perseguían por las nubes.
   Y cuando, ya dentro de Valencia, veíamos a la gente de la capital acudir ansiosamente a contemplar nuestros bailes, y de los balcones llovían las ofrendas, como mudo homenaje de admiración a la hierática majestad de la danza de los "tornejants", al prodigio de ritmo de los "bastonets", que daban una lección de geometría en alocada visión de caleidoscopio, a la maravilla de color y animación del "bolero", a la inocencia y primor de las niñas de la "cartxofa" y de les "pastoretes" y a las atrevidas torres humanas de la "muixeranga" que se llevaba tras de sí a los valencianos entusiasmados con sus prodigios circenses, nuestro corazón latía apresuradamente con orgullo y satisfacción de que nuestra contribución a las fiestas valentinas fuera digna de ellas y correspondiente a la nombradía que nuestra ciudad está adquiriendo.(...)
 
A. LL. 
 
 
 
 
 
 
 
Continuará
 
(En construcción) 
 
 
 

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