domingo, 6 de septiembre de 2015

Vídeo: Virolai a la Mare de Déu de la Salut, Patrona de Algemesí (Valencia)






Nuestra Señora de la Salud, grabado.




   "Estrela del Matí", Himno a la Mare de Déu de la Salut, compuesto en 1947, año del VII Centenario del hallazgo de la Imagen de la Patrona de Algemesí.
   El audio se grabó en 2012, en la Basílica Parroquial de San Jaime Apóstol de Algemesí, cantado por la gente, acompañada del nuevo Órgano "Mossén Cabanilles". Las imágenes del Vídeo: Partitura del Virolai, grabado, retablo cerámico, la Imagen antigua  de la Virgen de la Salud, entrada de la procesión, y la Imagen actual de Nuestra Señora de la Salud.
   Como es sabido, la letra es de  Martí Domínguez Barberá (Algemesí, 1908 - Valencia, 1984) y la música de Agustí Alamán i Rodrigo (Algemesí, 1912 - Valencia, 1994).
   Martí Domínguez escribió la letra del himno primero, con referencias a la historia de la Imagen, a las letanías lauretanas (Estrella de la Mañana, Salud de los Enfermos), y al Hallazgo de la Virgen en 1247. Y Agustí Alamán combinó en la música del Himno las melodías de la Muixeranga y de una antigua canción infantil tradicional de Algemesí, "M'alcí de matinet".






Virolai a la Mare de Déu de la Salut, Patrona de Algemesí.




VIROLAI
A LA MARE DE DÉU DE LA SALUT EN EL SEU VII CENTENAR


Estrela del matí,
mística Font, altísima palmera,
Mare que Algemesí
fa set segles trovara en la morera.
Pou refrescant, de gracies mai eixut,
que rega nostra fe totes les díes,
sigau Salut de nostres malatíes,
Mare de Déu de la Salut.
Mare de Déu, mare de Déu,
vos criden nit i día a mitja veu
els fills d'Algemesí.
Mare de Deu, Mare de Deu,
que setcents anys en este poble esteu,
quedeuvos per sempre açí
no mos deixeu,
Font de Salut, Estrela del Matí.











martes, 1 de septiembre de 2015

Entrada de la Procesión, principios del XX

 
 
 
  

 
 Entrada de la Procesión en San Jaime, c. 1909.
 
 
 
 
   Una imagen más que centenaria. Se ve lo multitudinaria que era ya entonces la fiesta.  Una imagen para observar en detalle, la gente, los edificios, la calle, los carros, el reloj de sol en la pared en la esquina de la calle Montaña... Esos pequeños detalles que en la fotografía completa podrían pasar desapercibidos.
   Algunas caras se distinguen, pero ha pasado tanto tiempo. Supongo que es imposible reconocer a nadie, pero es seguro es que son nuestros antepasados.
   Entre la gente vemos muchos niños. Hay una niña, en la fachada de San Jaime que parece taparse los oídos. Quizás estaban tirando una traca en ese momento, y le daba miedo. Hay quien mira al fotógrafo. En aquellos años sí era un poco inusual un señor (con grandes bigotes, si es que ya los llevaba entonces) con su cámara.
 
 
   Fiestas a la Mare de Déu de la Salut, Patrona de Algemesí. Tradición de generaciones, legado de nuestros antepasados, devoción de siglos. Será Patrimonio de la Humanidad, pero desde luego es "nuestro" patrimonio. Que se conserve siempre...
 

   Fotografía de Barberá, que sería interesante poder ver en su tamaño, color y formato originales. Aquí está en escala de grises, y no se distingue el procedimiento fotográfico y otros detalles.   (La autoría de la fotografía y la fecha de 1909 son las que se indican en la fuente, "La Mare de Déu de la Salut d'Algemesí".)



 

 Fragmentos:
 
 
 
Vista de la plaza y calle Montaña.
 

  
 
 
 Grupo de gente, y la Banda de Música.

  
 
 
 
 La Imagen original de la Mare de Déu de la Salut, con las andas antiguas.
 


 
 
 Fotografía: "La Mare de Déu de la Salut d'Algemesí". Andrés de Sales Ferri Chulió,  2004.


 


jueves, 27 de agosto de 2015

Siervo de Dios P. Ricardo Pelufo Esteve

 
 
 
  

 
 


 
    El Siervo de Dios, P. Ricardo Pelufo Esteve nació en Algemesí en 1885, ingresó en la Orden Franciscana, y se ordenó en 1909. Entre otros cargos, hacia 1923 era Rector en Teruel, de donde pasó al Colegio de la Concepción de Onteniente. Definidor Provincial y Vicario en 1927, Custodio de la Seráfica Provincia de Valencia en 1931, en el Convento de San Lorenzo de la capital.
   Fue asesinado en Villanueva de Castellón, 27 de agosto de 1936. Sus restos fueron trasladados a Algemesí en 1945.
   Tras la fase diocesana del Proceso, la Causa del "Siervo de Dios Ricardo Pelufo Esteve y 43 compañeros mártires" se encuentra ya en Roma, en la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos.



 
   Reproducimos aquí dos artículos biográficos que se publicaron el la revista Acción Antoniana en 1945 y 1946:
 
 
 
"La Orden Franciscana y Algemesí tributaron honras póstumas a los restos del P. Ricardo Pelufo
 
 
El Rdo. P. Pelufo fue durante muchos años una de las figuras más salientes de la Provincia franciscana de Valencia, en la que desempeñó los cargos de Ministro Provincial, Custodio, Definidor y Rector de los Colegios de Onteniente Y Teruel. Asesinado durante el trágico verano del año 36, sus restos permanecieron en el cementerio de Villanueva de Castellón hasta el día 7 de febrero, en que fueron trasladados a Algemesí, su pueblo natal.
Al acto se sumó la población toda, enlutando los balcones con colgaduras blancas y crespones negros. La Orden Franciscana, representada por el muy reverendo P. Luis Colomer, Ministro Provincial, y por varios religiosos de las Comunidades de Onteniente, Carcagente y Valencia, con el clero de Algemesí, tributaron a los restos del P. Pelufo solemnísimas honras fúnebres, presididas por otra gran figura de los franciscanos, el Obispo de Teruel, Excmo. y Rmo. Fr. León Villuendas.

El clero parroquial, los franciscanos, el señor Obispo de Teruel, revestido de pontifical; el Ayuntamiento y jerarquías bajo mazas, etc., esperaron el féretro a las puertas de la población. Organizada la fúnebre comitiva, se encaminaron a la parroquia de San Jaime, atestada de fieles. Depositada la caja sobre un severo túmulo, se cantó una solemne Misa de Réquiem y un responso. Ofició en la Misa el M. Rdo. P. Luis Colomer; en el responso, el Excmo. Sr. Obispo; en la presidencia familiar el hermano del finado, D. Enrique Pelufo, virtuoso sacerdote del clero de Carcagente.


Acto seguido se organizó otra vez el fúnebre cortejo para acompañar al mártir a la Cripta de los Caídos, que hace unos meses se bendijo. Una gran multitud de fieles siguió tras el féretro, y llegado a la cripta, se rezó un responso, tras el cual el señor Obispo de Teruel, con emoción grandísima, dirigió unas palabras a la multitud, palabras llenas de unción cristiana y amor patrio.
(marzo - abril de 1945)
 
 
 
Año 1927
 
 
 
   Un segundo artículo, de 1946, titulado "Rutas de sangre. Destrucciones y martirios. Convento de San Lorenzo", cuenta además algunos detalles sobre lo ocurrido en Valencia. La residencia de los Superiores de la Provincia franciscana en Valencia, en San Lorenzo, "tuvo que cerrarse el convento el 21 de julio y disolverse su comunidad. En ella hubo cuatro víctimas sacrificadas al furor de la revolución".
   Asimismo, continúa el artículo, "la iglesia quedó despojada de los altares laterales y de todas las imágenes y utensilios del culto, siendo dedicada a almacén de los ingenieros militares. El convento fue convertido en oficinas del XXII Cuerpo del Ejército de Levante, habiendo desaparecido todo cuanto los religiosos dejaron en él.
 De la Biblioteca, formada por 4.000 volúmenes, no quedó rastro alguno y fue convertida en sastrería militar."
 
   Dedica después un apartado al hoy Siervo de Dios, P. Ricardo Pelufo, en el que se narran las circunstancias de su martirio:


 
"P. Ricardo Pelufo, Min Prov.
 
La revolución marxista, al dar muerte a este insigne religioso, dejó huérfana de Padre a la Seráfica Provincia de Valencia precisamente en las horas trágicas del infortunio, en que los religiosos, sin contacto unos con otros y abandonados a su propia suerte, más necesitaban de la unión moral y del consuelo y apoyo de su Superior Provincial. En Valencia, su habitual residencia, le sorprendió el Movimiento, y creyéndose más seguro en Algemesí, su pueblo natal, y poder desde allí controlar a sus religiosos dispersos, marchó en busca de refugio seguro en casa de sus hermanos. Pero a la hora justa de hallarse en compañía de sus familiares, fue descubierto, detenido y asesinado en Villanueva de Castellón, donde apareció su cadáver el 27 de agosto de 1936, contando entonces cincuenta y un años de edad, treinta y cuatro de votos y veintiséis de presbiterado.

Lamentable fue la muerte de este insigne religioso, que a su relativa juventud, virtud acrisolada, dotes de organizador, firmeza de carácter y competencia en la enseñanza, unía el cargo que dignamente desempeñaba de Ministro Provincial, a gusto, satisfacción y aplauso de todos sus súbditos. Sus dotes de gobierno le llevaron a ocupar cargos apenas ordenado de sacerdote. Desempeñó los rectorados de Teruel y Onteniente; regentó la inspectoría y la cátedra en ambos Colegios de enseñanza. Fue igualmente Definidor y Custodio Provincial, y ostentando este último cargo tomó parte, en ausencia del Ministro Provincial por enfermo, en el Capítulo General de la Orden, celebrado en Asís, el año 1933, en la fiesta de Pentecostés. A últimos de noviembre del mismo año fue elevado a la dignidad de Ministro Provincial, en cuyo cargo le sorprendió la muerte, siendo el segundo Ministro de esta Provincia Seráfica que fallece en el desempeño de su oficio.

Su mandato no dio el resultado que se esperaba, dadas las dotes que adornaban al difunto P. Pelufo, por los trastornos políticos que agitaban a España, en que un régimen prerrevolucionario hacía imposible la vida a las Ordenes religiosas y minaba los fundamentos básicos del orden social. Así y todo, dio órdenes acertadas, mantuvo la observancia y disciplina regular y fundó la Comisaría de nuestras Casas de Argentina sujetas a .esta Provincia Regular, y que tuvieron el placer de recibir su visita pastoral el año de 1935.
Dios habrá premiado en el cielo las amarguras que, en su corazón de padre, le ocasionaba la revolución triunfante en esta región de Levante, con el cierre de los conventos y el derrumbamiento de la Seráfica Provincia, que gobernaba a los cincuenta y ocho años justos de su gloriosa restauración.

Encontró la muerte en Villanueva de Castellón, a donde, en unión de su hermano don José, le trasladaron maniatado como un malhechor los milicianos de Algemesí. Se sabe que le hicieron brillantes y tentadoras proposiciones si ofrecía sus servicios y dotes de organizador al comité local, falto de hombres capacitados. Esas proposiciones fueron rechazadas de plano; sin casi oírlas, prefiriendo una muerte cruel y violenta y el derramamiento de su sangre por amor a Dios, a cuantas glorias humanas pudieran proporcionarle en aquellas horas amargas los enemigos de su fe.

No quiso morir de espaldas a sus asesinos, sino de frente a ellos, con los ojos abiertos, la cabeza levantada y los brazos cruzados sobre el pecho. Sus palabras de perdón fueron conmovedoras; pero las últimas que pronunció en este mundo fueron sublimes: "Pido a Dios -dijo- que cada gota de mi sangre sea la semilla de un nuevo religioso franciscano para mi amada Provincia Seráfica de Valencia".

¡Hermosas palabras que el Señor quiera tengan cumplimiento! Su cadáver fue depositado provisionalmente en el cementerio de Villanueva de Castellón, en un nicho particular cedido generosamente por la familia de los señores de Llagaria. Posteriormente, estos restos mortales fueron trasladados con toda solemnidad, el 6 de febrero de 1945, desde Villanueva a Algemesí, con asistencia del Excmo. y Rmo. P. León Villuendas, O.F.M., Obispo de Teruel, connovicio y compañero de estudios del mártir de la fe. Al acto, que constituyó un sentido homenaje a la memoria del llorado P. Pelufo, se asociaron, además del Muy Rdo. P. Luis Colomer, Ministro Provincial entonces de los PP. Franciscanos, y varios religiosos de Valencia, Onteniente y Carcagente, las autoridades, Cleros, Jerarquías e inmensa muchedumbre de dichas localidades de Villanueva de Castellón y Algemesí. Desde esa fecha los restos del P. Pelufo esperan la resurrección universal en la cripta de los caídos de la iglesia parroquial de Algemesí."
(Nº 214 - 215 Octubre - noviembre 1946)



 
"P. Ministro Provincial con su definitorio en 1929. Sentados, de iz a der: PP Lorenzo Pérez, Custodio, Luís Fullana, Min. Prov., Juan Bta Botet, Secretario. De pie: Fernando Fabregat, Luís Colomer, Demetrio Moltó y Ricardo Pelufo."
La Acción Antoniana, 1929. (ofmval.org)
 



   Fuente: Revista La Acción Antoniana. Gran parte puede consultarse en ofmval.org.
 
 


viernes, 21 de agosto de 2015

Vista de el Raval, finales de los 50

 
 
 
 
 

El Raval, hacia 1957.
 (Colecc. particular. Mi agradecimiento a AB.)




   Grupo José Sales, 194 viviendas construidas por el Ministerio de la Vivienda, Instituto de la Vivienda, Obra Sindical del Hogar (según decreto de octubre del 57).
   Fotógrafo desconocido, alguien que realizó las fotos para el Ministerio de la Vivienda.



   Otra fotografía de la misma fecha en El Raval, finales de los 50




miércoles, 19 de agosto de 2015

Bastonets, años 50

 
 
  
 
 
Els Bastonets, en una imagen de mediados de la década de los 50.
 
 
 
 
   Hay algunas diferencias en la indumentaria, no muchas. El gorro llevaba unas tiras que actualmente no lleva, y alguna otra pequeña variación. Por lo demás, la imagen es la tan familiar del Ball de Bastonets. 
 
 
 
 
 
"Ball dels Bastonets. El u"






viernes, 14 de agosto de 2015

Niños junto a la Iglesia del Convento, 1925

 
 
 
 
 
Niños a la puerta de la Iglesia del Convent, 1925.
 
 
 
 
   En la fotografía de la fachada de la desaparecida Iglesia del Convento de San Vicente Ferrer, toda decorada con motivo de las fiestas de la Coronación en 1925, un numeroso grupo de niños aparecían retratados, y hemos creído interesante acercarnos un poco más, verla en detalle, para distinguir los rostros, los gestos, la indumentaria.
   Niños de aquel Algemesí de los años 20, a los que se ve alegres, eran días de fiesta, las calles estaban adornadas, y salir en una foto parecía divertido. Desconocemos el nombre del fotógrafo.
   El Guardia Civil quedó también retratado aquí. Iba de gala.
   Nos preguntamos quiénes serían estos niños...
 
 
 
 
Fotografía: "La Mare de Déu de la Salut d'Algemesí". Andrés de Sales Ferri Chulió, 2004.