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domingo, 19 de julio de 2015

Trabajadores de un almacén, principios del XX






  


   Impresionante fotografía de un grupo de trabajadores de Algemesí. Poco más puede decirse. Sólo hay que observar los rostros, los detalles, la indumentaria, esos niños sentados delante, la anciana a la derecha, los cuidados peinados de las trabajadoras, los gestos serios, seguramente cansados... El fotógrafo, con sus aparatos y puesta en escena, era algo insólito, una novedad dentro de la rutina del trabajo cotidiano. Y ahí quedaron para siempre, en un retrato de grupo, ya más que centenario.


   Fotografía publicada en el magnífico, aunque breve, librito Algemesí Imatges i Records (de donde la hemos tomado), con este texto:
   "Grup de treballadors del magatzem El Xiquet en l'atzucac del carrer del Rei En Jaume. Era típic fer festa quan finalitzaba la temporada de la confecció de la taronja. La mà d'obra femenina, les encaixadores, era fonamental per a la comercialització (1924 - 1925. Cedida per Joaquín Ferrís Toldrà.)


   Por cierto que la fotografía no puede ser de los años veinte. El tipo de peinado, con ese recogido tan característico, que lucen la mayoría de las trabajadoras, sólo se utilizó hacia 1905 - 1910.
   Por desgracia, al parecer no consta el nombre del fotógrafo (nada dice en el librito).



 Fotografía: Algemesí. Imatges i Records. 1996





viernes, 26 de junio de 2015

La fiesta de San Juan en el "carrer de l'Horta" y "L'arquet de San Joan Baptista"






Portada de "La Festa del Carrer de l'Horta", por Lluís Martínez, 1964.





  
   En la calle San Juan Bautista, carrer de l'Horta, se celebraba el día del santo, como fiesta de calle, como explica en verso Lluís Martínez en el librito "La festa del carrer de l'Horta", publicado en 1964. En la portada, el dibujo reproduce el antiguo portal de Sant Joan, una de las entradas de Algemesí.
   Paellas, dulces, tracas, pasacalle, bailes, Misa Mayor, procesión, serenata, componían la fiesta de San Juan Bautista del carrer de l'Horta. En los versos de Lluís Martínez vemos las tradiciones, los personajes reales, el Algemesí festivo y cotidiano.


   En la víspera se arreglaban las casas para la fiesta:

S'emblanquinen les façanes
de cap a cap del carrer.
Es pinten portes i reixes
i se crida al llumener.

   Y las mujeres preparaban dulces:

Com és vespra de Sant Joan
en el forn de la Barrera
les dones fent cua van
per fer dolços de primera.

    Y cita a un personaje popular:

Vicenteta, la Barrera,
flaca, ardida i esguitosa,
era la millor fornera,
sabuda, neta i xistosa.

   Se hacían diversos dulces, coques, magdalenas, rollitos de aguardiente..., y sobre todo fogassetes:

  La pasta més popular
i més propia de la festa
de bon mos i paladar
és sempre la fogasseta.

   El día de San Juan comenzaba con una despertà, y seguía con  música:

Centenars de tronadors
d'esclafits tan retumbants
eren els primers honors
el dia de Sant Joan.
Quan deien, el foc amaina
tot lo mon a tirar murta
i Antonino a la dolçaina
sense dents, bufa que bufa.

   Y la música, siempre protagonista en las fiestas:

A penes poqueta nit
la dolçaina i el tabal
eren pregó i primer crit
de la festa veïnal.
Entre el Peret i Antonino
un feix de coets voladors
replegaven els xiquillos
del carrer i alrededors.


   Por la mañana, tras el pasacalle, llevar el santo hasta la Iglesia, la Misa con sermón, mientras se preparaban suculentas comidas: paellas, olla, arroz al horno...
   Y más tracas, y Antonino, sens parar fa la dolçaina trinar.
   Lluís Martínez habla también de los bailes de la fiesta:

Les danses, aquelles danses
tan pròpies del carrer l'Horta!
Els costums dels nostres pares
s'han quedat de mata morta!
(...)
Les xiques, de llauradores
i els xics calçats els camals.
Balleu-les, festers, que tornen
aquelles danses d'abans!


   La Procesión retorna a San Juan Bautista a su hornacina en el portal:

Els veíns dela Placeta
carrer Verdeguer, i Ràfol
Donyanes, Capella i Berca
com així els de Sant Cristòfol.
Apretats en les voreres
a les portes o un cantó
s'associen a estes festes
veient pasar la processó.

   Y se elige por sorteo a los festeros del santo:

De l'èsglesia Sant Joan
van tornant on es venera
i els veíns pensant estan
dels nous fester i festera.
La cosa marxa a presseta
i en un momentet se sap,
està escrit en la bolleta
que un xiquet ha tret del sac.

    La de San Juan Bautista es ejemplo de tradicional festa de carrer, participativa, sencilla. Termina Lluís Martínez:

Sant Joan torna al Portal
per passar-hi un any sencer,
recibint sempre el voler
d'aquella fe veïnal.
Altra nota de color
era en acabant la festa
portar en el mocador
els xiquets la fogasseta.
Per la nit fan serenata
i per en després, Castell,
i a voltes la coetada
arma gran escaramell.



   También Joaquim Pérez evocaba aquel portalet en "L'arquet de San Joan Baptista", incluido en su libro "Fulles Seques", publicado en 1995:

     "El carrer del Molí tenia portal. També en tenia el dels Ánecs, però el que va sobreviure a tots va ser el portalet de Sant Joan Baptista. Un arc de maçoneria que sostenia dalt una mena d'ermiteta o casalici, on una gran finestra encristallada que donava al carrer, i deixava veure el Sant Joan (...).
   L'arc de Sant Joan Baptiste donava eixida a l'horta, per aixó el carrer en llenguatge popular era el de l'Horta, un carreret estret i desacostumadament recte com un fil, un dels més característics del poble i dels més coneguts i tradicional...."




 Recreación del Portalet de Sant Joan, copia de las pinturas de Rafael López Bomboí, realizada por una sobrina del autor.





miércoles, 1 de abril de 2015

Miércoles Santo. "María Sòla"

 
 
 
 
 
  Portada del librito de Lluís Martínez, María Sòla, con dibujos de Joaquim Pérez. 1959.
   La poesía lleva esta dedicatoria: "Al gran director i compositor n'Agustí Alaman i Rodrigo, insigne valenciá i il.lustre fill d'Algemesí, entusiasta de les tradicions nostrades, li dedique aquest treball, menut per les seues dimensions i seny, peró sentit al mig de l'ànima."
 
 
 
 
 
   La "Salpassa", tradición de bendecir el Miércoles Santo las casas y las familias con agua bendita y sal, recorriendo el pueblo el cura con los acólitos bendiciendo con el hisopo (el salpasset o sarpasset), acompañados por los chiquillos cantando canciones. Golpeando aquí y allá con pequeñas mazas. A cambio se les obsequiaba con unos huevos y quizás unas moneditas. Se invitaba además a asistir a los Oficios de la Semana Santa. En algunos lugares de la Comunidad Valenciana aún se conserva esta tradición.
 
   Recordando los días de infancia, las vacaciones de Pascua, los juegos infantiles, y las canciones, Lluís Martínez recreó esta tradición de la Salpassa en Algemesí en una de sus poesías, María Sòla, publicada en 1959, donde reproduce lo que cantaban los niños durante esta tradicional bendición del Miércoles Santo:
 
 
 
Maria Sola,
la casa s'assola;
Maria Inés,
la casa s'ha encés.
Ja ve la salpassa
tocant la maça,
ja ve el vicari
amb el salpasset.
Oli de puça,
oli de Rei,
a repicar tots los martells.
De Cotín, de Cotan,
de la vera, vera van,
de Palacio la Comtina
de la vera, vera, vina.
 
 
 
   Y cantando des de la plaça Major:
 
 
 
Sento, Patento,
repica el tambor
li toca les planxes
al Nostre Senyor.
 
 
 



viernes, 23 de enero de 2015

Principios del XX, retrato de un matrimonio en una casa típica de Algemesí



 
 
 
 Salvador Raga Amato y Josefa Ramona Girbés Girbés,
matrimonio de Algemesí, retratados en la cocina de su casa.
Fotografía de Juan Barberá, principios del XX.
(Colección. Particular. Reproducida en Memoria escrita d'Algemesí.)
 
 




   Una clásica fotografía de un matrimonio en su casa, una casa de llauraor. Están en lo que era la cocina, en una de esas viviendas típicas, con una gran entrada para que pasara el carro. La habitación que daba a la calle era el dormitorio principal. Había otro dormitorio, con una pequeña ventana abierta a la zona de la cocina. No siempre hubo baldosas en la entrada: la conocimos con  un suelo de tierra que había que regar continuamente con una regadera, lo que se hacía formando caprichosos dibujos con el agua, sin ningún motivo, quizás por costumbre.
   El techo era muy alto, y para limpiar las telarañas se fabricaba de forma casera la desantarallinaora, un simple palo largo al que se ataban tiras de papel de periódico, como un plumero, para llegar hasta el techo.
   Después de la entrada, la cocina,  con una alacena, y la mancha, para sacar agua para lavar. Una puerta acristalada daba paso al patio, donde se criaban animales para consumo propio y para la venta. Y al fondo, la pallissa, donde se guardaban los aperos del campo. En este caso, que es en la calle Montaña, una pequeña puerta al fondo, la portella le llamaban, daba a la acequia que discurría por detrás de las casas, en la que se lavaba la ropa (con jabón de pastilla, Lagarto suponemos), golpeándola una y otra vez, con cuidado siempre de que no cayese al agua.
   Arriba estaba la cambra, allí se dejaba la cosecha, arroz, trigo, maíz, lo que fuese según el momento, y dos pequeñas habitaciones.
   Había además una higuera en el patio. Con una larga caña abierta en el extremo se recogían los higos.

 
   La fotografía es de Juan Barberá. Los retratados, que posan con cierta seriedad en el gesto, vestidos seguramente con sus mejores trajes, y con la huella que deja toda una vida de trabajo, son Salvador Raga Amato y Josefa Ramona Girbés Girbés.
  
 
   Con nuestro agradecimiento a A. B.  y familia, por los datos proporcionados, y con el recuerdo a nuestros antepasados, protagonistas por esta vez.