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domingo, 4 de marzo de 2018

Mosén Gaspar Silvestre, notas biográficas






La Iglesia de Sant Jaume y la Plaza Mayor presentaban en el siglo XIX un aspecto bastante distinto al actual.
Más o menos así se vería en tiempos del párroco D. Gaspar Silvestre.





   Fue D. Gaspar Silvestre párroco de San Jaime entre 1833 y 1860. Confesor de la Beata Josefa Naval, dejó importante huella en la Iglesia y el pueblo de Algemesí. Falleció el 3 de marzo de 1860.
   Su actividad como párroco de San Jaime se desarrolló en los complicados años del siglo XIX, en los que hubo varias epidemias de cólera morbo y tifoideas, se produjo la Primera Guerra Carlista, se estableció en Algemesí el alumbrado público, se celebraron las fiestas del Sexto Centenario de la Mare de Déu de la Salut, hubo pedrisco, avenidas del Júcar, y diversos problemas en la agricultura y en la cosecha de la seda... 


 Don Miguel Belda le dedicó en su libro de 1908 esta breve nota biográfica:

   "Fué el Dr. D. Gaspar Silvestre hijo de la villa de Bocairente y tomó posesión del curato de Algemesí en julio de 1833.
   Durante su gobierno realizó mejoras muy notables en la parroquia, entre ellas la obra del púlpito, que es de mármoles primorosamente labrados, las graderías del altar mayor y la cajonería de la sacristía principal. Fué muy celoso de la salvación de las almas, demostrando especial cuidado en la asistencia de los enfermos y de los pobres. Por ésto y por haber muerto aquí, estando al frente de la parroquia, vive en la memoria de los feligreses, que todavía recuerdan su celo y sus virtudes.
   Murió el día 3 de Marzo de 1860."




   En la obra inédita "Hijos ilustres de Algemesí", D. Francisco Roca Traver hace un recorrido más amplio en la biografía del sacerdote, con algunas curiosidades sobre su labor en Algemesí, y sobre el propio Algemesí de aquellos años:
  
   "Fue cura párroco de la Iglesia de San Jaime de Algemesí y en su tiempo tuvo gran predicamento, siendo muy querido de la población entera por lo que vamos a contar de él.

   Fue un gran aficionado a la farmacopea, había estudiado la obtención de la quinina y viendo las propiedades curativas de este alcaloide, se enseñó a extraerle la quina (...) a los enfermos de tercianas y cuartanas, enfermedades endémicas en el pueblo.
    En este momento le prestaba ayuda todo el pueblo, al comprobar que con su tratamiento iba claudicando el paludismo. Pero en junio de 1840 salía una ley que prohibía a cualquier persona que no fuera farmacéutico la venta de ninguna clase de medicina. Es curioso resaltar que, de los dos "boticarios" que había en el pueblo, el uno le prestaba su mortero y el mazo con el fin de picar la quina; y el otro le pedía el producto para un familiar. La competencia del cura y la pulcritud de las operaciones de extracción eran manifiestas, el fin era la caridad y la salud pública.
   Su pericia en el conocimiento de las cualidades y dosificación de la quina hacía que vinieran a consultarle forasteros; sin embargo, el Subdelegado Subalterno de Farmacia de Alberique, el 12 de diciembre de 1841, prevenía al Ayuntamiento de Algemesí que le requisara seguidamente los morteros y demás artilugios de que se servía el cura y que se le impusiera, además, una multa de 500 ducados, en caso de que reincidiera en la venta de la quinina.
   El Ayuntamiento, al recibir tal notificación, se dirige al Gobernador, manifestando que el bien del cura es para el pueblo y que no vé mal alguno en ello sino que da la quinina a la gente necesitada y aún añaden que los médicos le han alabado la pulcritud de su trabajo. Es más, el vecindario podría resentirse si no le alcanza la ayuda del Cura. El 10 de enero de 1842 el Gobernador contestaba diciendo que mientras el Sr. Cura no hiciera ninguna ganancia con la quina no podía impedírsele hacer el bien.

   Pero es que tenemos constancia de que su prestigio ante el pueblo pudo, en muchas ocasiones, aliviar y aún evitar difíciles cuestiones para el vecindario. Recordemos una:
   En 1844 el Ayuntamiento, previo el asesoramiento de personas expertas, había ido personalmente a prohibir y hacer cumplir la orden de no poner paradas -"peixcar al caldero"- en la acequia madre, ni tampoco quitar las que estuvieran debidamente dispuestas. En aquel asesoramiento intervino el entonces encargado del Señorío de Pardines, José Esteve Castell y con él fue nuestro mosén Gaspar. Era cuestión por demás espinosa y difícil de hacer cumplir, a satisfacción de todos; solamente el celo y el prestigio de nuestro sacerdote pudo acabar con tantos intereses encontrados.

   En otra ocasión se procedía a la recepción de bolsas concernientes al riego de las acequias. A este acto solía acudir el cura de la parroquia, juntamente con el receptor de aquellas; en esta vez era Vicente Mascó, a quien acompañaba un representante del ayuntamiento, que solía ser un concejal. Pues bien, éste manifestó que había sido insultado, denigrado y menospreciado por algunos propietarios de tierras lindantes con las acequias. El Ayuntamiento, como era natural, impuso a los contraventores una multa de 100 reales, aparte de la oportuna reconvención: allí hubo una disputa acaloradísima, sosteniendo que como colindantes estaban en su derecho de pescar en la parte de la acequia que les era fronteriza. ¿A dónde hubieran ido a parar si allí no hubiera estado mosén Gaspar? Apaciguó ánimos, se llevó a los castigados y prometió concordia. No lo consiguió completamente pero al menos aquelos tres exaltados, escuchando su exhortación, hicieron sumisión a la autoridad y ejecutaron su mandato. Se les quitó la pena y el Ayuntamiento fue sostenido en su derecho antiguo.

   Gozaba plenamente de la confianza de todo el pueblo. En 1849, en una reforma administrativa del Hospital, dictada por el Ayuntamiento, se le elige como interventor de aquella Institución, antes cofradía. Y como a tal interventor resuelve un caso litigioso con un vecino de Algemesí que había comprado el huerto al Convento: el Ayuntamiento le dará un voto de gracias por su prudente gestión.

   Y junto con todo ello era un sacerdote modelo, celoso de su ministerio, de fácil palabra, como nos lo prueba el hecho de que el municipio, en repetidas ocasiones, no quier encargar a un foráneo la predicación de fiestas señaladas, sino que se encarga de ello mosén Gaspar.

   En 1851, habiéndose de hacer obras en la Casa de la Enseñanza, considerando lo bien que lo había hecho en las del Hospital, se le encomienda la administración y la dirección de aquel trabajo, conjuntamente con el concejal Niclós.

   Fue un hombre prudente, de gran tino y gran corazón, que se entregó con entusiasmo a toda labor que se le encomendara, profundamente vinculado a los problemas del pueblo y enamorado de su ministerio (...). El pueblo lo recordó largamente."








   Queríamos recordar la figura del párroco de San Jaime D. Gaspar Silvestre, con la nota escrita por D. Miguel Belda, y este interesante texto escrito por el que fuera profesor del Instituto de Algemesí, historiador, y académico de la Real Academia de Cultura Valenciana D. Francisco Roca Traver, que falleció el pasado 2 de marzo. El texto pertenece a su obra "Hijos ilustres de Algemesí" (1962). La información que aporta remite al Archivo Municipal de Algemesí.



domingo, 15 de octubre de 2017

La Beata Josefa Naval Girbés, la oración y Santa Teresa de Jesús






Altar de Santa Teresa de Jesús en la Basílica
parroquial de San Jaime Apóstol de Algemesí.





   Al fallecer la Señora Pepa el 24 de febrero de 1893, fue amortajada con el hábito carmelita, por ser de la Tercera Orden del Carmen (había, por cierto, en Algemesí algunas terciarias carmelitas, tanto solteras como casadas).
   Entre las devociones de la Beata estaban Santa Rosalía, San Francisco de Paula, Beata Inés de Benigánim... pero sin duda, con su vinculación al Carmelo, también debió tener devoción a Santa Teresa.
   Y es en el aspecto espiritual de la Señora Pepa donde encontramos referencias claras a la mística Doctora Santa Teresa. La oración era fundamental en la vida de la Señora Pepa. En las notas biográficas suele citarse, pero había mucho más. De hecho, su trabajo de formación cristiana con las jóvenes estaba sustentado por una intensa vida de oración.
   Tomamos, con algún comentario propio, algunas consideraciones en la biografía de la Beata Josefa Naval Girbés, "Flor Parroquial", escrita por el Siervo de Dios D. Bernardo Asensi, Pbro., que hacen referencia a la oración de la Señora Pepa y a Santa Teresa:


   Tenía la Señora Pepa "Don de oración". "Dice Santa Teresa que darse a Dios es darse a la oración, porque en ella el alma trata con Dios, le va conociendo más y se enardece en su amor. Y cuando persevera en este ejercicio, el Señor le concede el don de la oración, con el que facilita el trato interior con Él (...) Esto precisamente es lo que ocurrió en el alma dichosa de Josefa.
   Desde niña empezó con su buena madre la práctica de la oración vocal, el rezo del santo Rosario. Luego, muy pronto, añadió el ejercicio de la meditación; no como una práctica piadosa aislada, sino que, empezada por la mañana, era continuada durante el día por medio de la presencia de Dios, frecuentes jaculatorias y comuniones espirituales. Esto, al principio, lo hacía con esfuerzo, y, después, brotaba espontáneamente de su alma. No es de extrañar, pues, que en premio a su perseverancia, el Señor le concediera el don de la oración.
   Prueba de ello es que vivía habitualmente recogida y con elevación de espíritu, aun en medio de sus ocupaciones exteriores. (También entre los pucheros anda el Señor - Santa Teresa) A veces tenía que retirarse a su cuarto para dar rienda suelta a su fervor. Y en otras ocasiones, en medio de su labor, se quedaba profundamente recogida.
   Aunque adaptándose a sus discípulas, las hacía piadosas por medio de las oraciones vocales, ella se dió a la oración mental y llegó a vivir con gran recogimiento y amor.
   Como consecuencia natural de esta gracia le vino el poderoso influjo sobre las almas (don de discernimiento) (...)



   Cuando nuestra Josefa frisaba en los cincuenta y cinco años de edad, efecto del don de oración, había llegado al grado de unión con Dios, que causa en el alma una maravillosa transformación que Santa Teresa compara graciosamente a la del gusano de seda en mariposita blanca.
   Añade aquí la Santa, que esta oración produce en el alma: celo ardiente de glorificar a Dios y darle almas (Almas para Dios era el lema de la Señora Pepa); desasimiento de las criaturas; perfecta sumisión a la voluntad divina, y una muy grande caridad para con el prójimo (...)
   Ya hemos visto (...) en qué grado poseía Josefa estos frutos que señala Santa Teresa.


   Además, había llegado en esta fecha a lo que llaman los maestros de vida espiritual, unión extática, en la cual el alma queda absorta en Dios, por la admiración o el amor, y pierde entonces el uso de los sentidos, esto es: el cuerpo desfallece, queda sin sentido y cae sin fuerzas. Este desfallecimiento se produce dulcemente; es que Dios deja sentir su presencia al alma; mas esto dura poco tiempo, y Santa Teresa lo llama herida sabrosísima. Esto le sucedió a la Señora Pepa en varias ocasiones, una de ellas estando en Valencia, en 1875, en una visita con dos discípulas al monasterio Cisterciense de la Zaydía. Entró en un estado místico, pero dijo a las discípulas "Hijas mías, que nadie se entere de lo que ha pasado". Ese mismo día, visitando el convento de Clarisas de la Puridad, se repitió lo mismo, y volvió a pedir que no lo contaran. En otra ocasión, fue durante el ejercicio del Via Crucis, con una amiga llamada Lutgarda. También pidió que no lo contase...




   Alma de oración, pues, era la Beata Josefa Naval Girbés, al estilo de Santa Teresa. Hay ejemplos también en algunas de las frases que recogieron sus discípulas:

   "Almas, almas para Dios; no quiero que se pierdan."
   "Haced cada día un rato de oración, y todo os resultará llevadero y suave."
   "En vuestras casas sed ángeles de paz; poned alegría, adelantáos a tomar los trabajos menos gratos, pero sin demostrar que os mortificáis."


   



 Beata Josefa Naval Girbés, la Señora Pepa, en su imagen más clásica.






   Bibliografía: Bernardo Asensi Cubells. "Flor Parroquial. Biografía de la sierva de Dios Josefa Naval Girbés, virgen seglar de Algemesí Valencia (España)." Valencia, 1957.





   (Añadimos una sugerencia, años después de la publicación de esta entrada: No tiene nada que ver con el tema, y además no sirve de nada, pero no está de más recordar que es de buen gusto y cortesía, cuando se utiliza contenido de, por ejemplo, este blog, añadir el correspondiente enlace, citar la fuente, y no limitarse al copia y pega, etc... Gracias.
   No tenemos la humildad de la Beata y en fin, entristece...)





   Sobre la espiritualidad de la Beata Josefa Naval Girbés puede consultarse también:
   





domingo, 19 de febrero de 2017

Centenario del P. Amadeo López y Bomboí, Algemesí, 1917 - 2017






El Padre Amadeo, en su época de maestro en Albacete, y en una imagen de sus últimos años.





   Se cumple hoy el centenario del nacimiento del Padre Amadeo de la Madre de Dios López Bomboí, de las Escuelas Pías. Nació en Algemesí el 19 de febrero de 1917, y falleció, también en Algemesí, el 18 de febrero de 2006.
   Sacerdote muy querido por sus feligreses y los alumnos del colegio de Escolapios, muy recordado por su familia, y que falleció con... fama de santidad, por así decirlo (era lo que, de hecho, decía la gente, y perdón por el atrevimiento, la última palabra la tiene, obviamente, la Iglesia...).



   Como homenaje, estos versos (también era buen poeta) que publicó en el libro de la Cofradía de Nuestra Señora al Pie de la Cruz de Algemesí en 1977, un fragmento de su poesía dedicada a la Virgen,"Al Pie de la Cruz, María":




"...Amor que es norte y guía
de quien, siendo en su esencia peregrino,
sin Tí no encuentra rumbo en su camino,
pues quiso Dios, María,
que en Tí naciera la esperanza mía."




   Si, aún se le echa de menos. Nada más comentaremos aquí...



   Hemos escrito varias veces sobre su biografía, sus versos...
   Para más información pueden consultarse estos enlaces:

   P. Amadeo López Bomboí, Escolapio. Primera Misa 12 de julio de 1942
   Versos del P. Amadeo López i Bomboí. El llibret de la "Falla de la Plaça del Cabdill" de Algemesí, 1974
   Aniversario del Padre Amadeo López y Bomboí, Escolapio (1917 - 2006)
   P. Amadeo López i Bomboí (Algemesí 1917 - 2006), 10º aniversario
   Valencia. La Falla infantil del colegio de las Escuelas Pías en 1955 y el Llibret del P. Amadeo López i Bomboí




domingo, 6 de noviembre de 2016

Enseñanzas de la Beata Josefa Naval Girbés (II)






Beata Josefa Naval Girbés, la Señora Pepa.
Este dibujo es su retrato más fidedigno, ya que no existen fotografías...





   Frases y enseñanzas de la Señora Pepa, según testimonios de sus discípulas, recogidas en su biografía, Flor Parroquial, escrita por el Siervo de Dios D. Bernardo Asensi, Pbro.:


   Lo más grande para Dios es un alma que se entrega e Él por amor y le deja hacer con fidelidad.

   Acudamos para todo a la Sma. Virgen con amor y filial confianza.

   Llevad presencia de Dios, trabajando y sufriendo por amor.

   Pedid mucho a Dios la humildad de corazón. 


   Cuando alguien os ocasione alguna contrariedad, molestia o sufrimiento, no busquéis el desahogo, contándolo a otra persona para que os consuele dándoos la razón, sino sabed sufrir, callar y aprovechar lo que Dios os envía.

      Aprended a hablar con Dios sin palabras,  y haced de esta manera un rato de oración por la mañana y por la noche.

   Amemos la Iglesia de Jesucristo, a la que pertenecemos, y recibamos los medios que tiene de perdón y gracia y de santificación.

(Se continuará)



   Puede verse también:
   Enseñanzas de la Beata Josefa Naval Girbés
   Algemesí. Espiritualidad de la Beata Josefa Naval Girbés






   Monumento a la Beata Josefa Naval Girbés, hermosa obra de Leonardo Borrás (1994), en la Porta del Aire de la Basílica parroquial de San Jaime.






   Programa del Tríduo y Fiesta de la Beata Josefa Naval Girbés 2016, que incluye un texto sobre el apostolado de los laicos del Concilio Vaticano II.




domingo, 30 de octubre de 2016

Fiesta de los Beatos Mártires de Algemesí 2016






   Beatas Mª Teresa Ferragud Roig e hijas, Sor Mª Jesús, Sor Mª Verónica y Sor Mª Felicidad Masiá Ferragud, Clarisas Capuchinas, y Sor Josefa de la Purificación, Agustina Descalza. 25 de octubre de 1936.





    Beatas Cistercienses del Monasterio de Fons Salutis Madre María Micaela Baldoví Trull, 9 de noviembre de 1936, y Madre María de la Natividad Medes Ferrís. 12 de noviembre de 1936.





Beato P. Juan Bautista Ferrís Llópis, Cisterciense en la Abadía de Viaceli. 4 de diciembre de 1936.






Beato P. José Ferrer Esteve, de las Escuelas Pías. 9 de diciembre de 1936.






Beato P. José Ramón Pascual Ferrer Botella, Pbro. 24 de septiembre de 1936.






Beato José Medes Ferrís. 12 de noviembre de 1936.






Beato José Ramón Ferragud Girbés. 24 de septiembre de 1936.




   Hemos reunido aquí a los Beatos Mártires de Algemesí (hay también otros mártires aún en proceso de beatificación) ya que este año se cumple el 80 aniversario. Unas imágenes de la fiesta celebrada en la Parroquia de San Pío X el día 29.  La Capilla de la Comunión, y un momento de la Misa solemne:







   Pueden consultarse algunas de sus biografías en la etiqueta Santos y Beatos




sábado, 9 de julio de 2016

Madre Vicenta Ferrer Niclós, Misionera de la Divina Providencia





 
Madre Vicenta Ferrer Niclós, Misionera de la Divina Providencia.





   Madre Vicenta Ferrer Niclós (Algemesí,1892-1975) fue cofundadora, con el Siervo de Dios D. Bernardo Asensi, de las Misioneras de la Divina Providencia Auxiliares de la Parroquia.
   Por consejo de D. Bernardo Asensi, que era su director espiritual, había ingresado primero en la Congregación de las Operarias Doctrineras de la Virgen de los Dolores de Alaquàs. Tras la guerra civil regresó a Algemesí por motivos familiares, y por entonces D. Bernardo Asensi estaba iniciando la obra de las Misioneras en La Providencia. Vicenta Ferrer pidió dispensa a Roma y entró en las Misioneras, siendo cofundadora y encargada de la formación de las novicias.
   Según nos explicaron, improvisaba poesías, que recitaba pero que no puso por escrito. Publicó en 1963 "Maximas Espirituales", que tuvo diversas ediciones, algunas con el título de "Bombones Espirituales". Son varios centenares de máximas, algunas en verso, y oraciones.
   Escribió la primera biografía de D. Bernardo Asensi, "Don Bernardo Asensi Cubells. Apóstol de la vida interior", publicada en la Editorial Fides, Salamanca, como separata de la revista La Vida Sobrenatural.
   Firmaba estas publicaciones como V. Ferrer, a veces solo V. F., Misionera de la Divina Providencia.
   Falleció en Algemesí en 1975, con fama de santidad.
 
 
   En la idea de la obra estuvo siempre la espiritualidad de la Beata Josefa Naval Girbés, cuya casa es sede de la congregación. Puede verse también en estos versos de Madre Vicenta, que remiten al lema de la Señora Pepa, "Almas para Dios":
 
 
"¿Por qué no das al amor
lo que el amor de ti exige?
¿Por qué no apagas su sed
cuando de beber te pide?
Date al amor por completo,
Y pruébale que le amas,
Y procura trabajar
Por calmar su sed de almas."
 
 
   Sirva esta breve biografía como homenaje, a Madre Vicenta y a la labor de las Misioneras de la Divina Providencia Auxiliares de la Parroquia, cuando ha fallecido (el pasado 6 de julio) Madre Josefina Camarasa Moreno, una de las primeras integrantes de la Congregación (D. E. P.)
 
 



 
Grupo de las primeras Misioneras.
Fotografía de la web misionerasdivinaprovidencia.com
A la derecha de pie, Madre Josefina Camarasa. En el centro, sentada, Madre Vicenta Ferrer.
Enlace a la web de la congregación misionerasdivinaprovidencia.com



   Puede verse también:
   Algemesí. Espiritualidad de la Beata Josefa Naval Girbés
   Enseñanzas de la Beata Josefa Naval Girbés
   Algemesí en la Memoria. Misioneras de la Divina Providencia



domingo, 24 de enero de 2016

D. José Moreno Gans. "Pinceladas Goyescas", Premio Nacional de Música 1928




 
 
D. José Moreno Gans en 1928.
 
 
 
 
 
   En 1928, el compositor D. José Moreno Gans (Algemesí, 1897 - Muxía, 1976) ganaba el Premio Nacional de Música con la obra Pinceladas Goyescas. Poco después se publicó esta entrevista en La Correspondencia de Valencia, que transcribimos:
 
 
   "Un revuelo ha causado la noticia del fallo. Los periódicos se han limitado a publicar la fotografía de Moreno Gans, favorecido con el Premio Nacional de Música. Unas líneas ensalzándole, y nada más. El valenciano no habló con ningún periodista. No tenía tiempo de contestar preguntas,. porque marchaba hacia su tierra. El tren no espera...
   Pero nosotros, con toda tranquilidad, valiéndonos de la amistad que tenemos - amistad sincera, de amigos - y conociendo todos los rincones de su vida, varias horas antes de la salida del tren, tenemos que charlar. Nuestro periódico tiene que ser el primero que lance a los lectores las impresiones de este ilustre músico valenciano, ilustre desde hoy para el público, pero hace muchos años para nosotros, porque no ha sido necesario que el jurado le conceda ahora el Premio Nacional de Música, para descubrírnoslo. Hace tiempo que le conocemos y sabemos lo mucho que vale.
   Vamos, pues, a inteviuvarlo (sic), y para ello nos dirigimos a su gabinete de trabajo, instalado en la modesta pensión de la Cuesta de Santo Domingo.
   Le encontramos preparando el equipaje para salir de Madrid.
   Le felicitamos con entusiasmo. En el gesto risueño que siempre tuvo para todo el mundo, no exalta sus facciones templadas y austeras. Su carácter es modesto y humilde. Sin embargo, tras su sonrisa se ve el detalle de la presunción, ya que es la primera vez que se reconoce públicamente su valía:
   - ¿Qué hay, valenciano...?
   - Valenciano, eso es. De Algemesí, donde mis padres cultivan tierras. Son labradores.
   - ¿...?
   - Desde bien pequeño, mi instinto era siempre lírico. Sin parar y sin descanso, propio de la juventud que sueña en un ideal, ingresé en la banda de música del pueblo; allí ya pudieron apreciar mis dotes líricas; siempre me encontraban los compañeros creando sobre el pentagrama ideas, aunque sin coordinar. Mi padre también fue músico.
   - ¿...?
   - Llevo en Madrid doce años esperando la suerte. Vine a servir al Rey, como dicen en mi pueblo, ingresando en el regimiento de Covadonga. Allí me destaqué también con una "introducción" sinfónica, que escribí, la cual tocaron en la banda de dicho regimiento. Al terminar el servicio, un ilustre título de esta Corte me llevó a su casa para que diera lecciones a una hija suya. Más tarde, creyéndome poseído de los elementos que se exigen para ser músico mayor, me presenté en el ministerio de la Guerra; obtuve el puesto, a mi entender, pero, como siempre ocurre en estas cosas "me birlaron la plaza"...
   - ¿Y la situación económica?
   - Como no la resolvía del todo esta lección que daba, la dejé y busqué trabajo en las orquestas de teatro. Muy pronto me requirieron varias de ellas por la exclusividad de mi instrumento, que se carece de él en algunas partes: el "fagot". Esta fue mi arma de combate durante varios años, y ella fue también la que estimuló cariñosamente para poder estudiar en el Conservatorio de Madrid.
   - Donde te concedieron también el premio extraordinario de composición, ¿no es eso?
   - Así es. Mi compañero Wagener y yo fuimos los premios extraordinarios de este año. Por cierto, que el apellido de verdad de mi compañero es Wagner, pero como no quiere aprovecharse del apellido del célebre músico, ni tampoco que le llamen el segundo, Wagner lo ha cambiado y se firma Wagener...
   - ¿Quién ha sido tu profesor?
   - Conrado del Campo, a quien admiro y quiero por la protección a mis estudios.
   - ¿Muchas felicitaciones...?
   - Más de las que merezco. Algunos valencianos ilustres que se hallan en Madrid también me han felicitado.
   - No está mal que los de tu tierra comiencen a conocerte. ¿Cómo titulas la suite presentada al certamen nacional?
   - "Pinceladas Goyescas"... En cuanto a los de mi tierra, más que ahora, creo que acabarán de conocerme cuando termine de poner música a la obra "La clavariesa", de un escritor valenciano también.
   - ¿Tardarás mucho?
   - Bastante... No hay que correr demasiado, y luego parar en seco. Nuestra labor, propia más que ninguna de la inspiración, surge pletórica de vida cuando menos interesado está uno en ella. Viajando..., paseando...
   - ¿Viajas mucho?
   - Hasta ahora no, pero paseo mucho por los paisajes de las afueras madrileñas; allí se me inspiran las pastorales y los poemas descriptivos que suelo componer para después seleccionar.
   - ¿Y de la bohemia en Madrid...?
   - Gracias a mi familia, no conozco ningún gesto calamitoso sobre mi persona. Alguna vez me reúno en tertulia con amigos de profesión en algún café, y otros acudo solícito, en preferencia los domingos, a comer algún plato de arroz a la valenciana en ese establecimiento clásico de la Cava Baja, que tu ya conoces y que lleva hasta el nombre "La Valenciana". Tú mismo has visto los artistas que en derredor del clásico arroz nos reunimos, contando de sobremesa la bohemia de cada uno.
   - ¿Estamos bien en (...) música contemporánea?
   - Si, muy bien. Pero crea que empezamos ahora un renacimiento lírico en toda España, pues las obras plásticas, las que (...) inspiradas en la nota costumbrista de las regiones, tanto en ópera como en zarzuela, pueden tener una (...) triunfal para los españoles.
   - ¿Tenemos buenos músicos?
   - Pocos. Los más son mercaderes de tránsito. Ganan mucho dinero pero pasan desapercibidos. No hay consagración.
   - ¿Música extranjera...?
   - Beethoven... Wagner... Verdi...
   - ¿Españoles preferidos...?
   - Caballero, Bretón, Arrieta, Granados...
   - ¿Qué piensas hacer con las cinco mil pesetas del premio?
   - Pagar las setecientas que me han costado los derechos reales, timbres y demás para poder cobrar el premio...
   - (...) ¿Te vas?...
   - Si; como ves, ahora mismo salgo en el Correo para Valencia. Voy a contemplar la alegría que produce mi premio entre mis padres. Volveré a Madrid dentro de quince días, para continuar trabajando con fe y entusiasmo. Quiero cooperar a enriquecer el emporio lírico español, si valen algo mis pobres composiciones.
   Nos despedimos con un abrazo, del joven maestro de treinta años, que ha empezado a gustar de la gloria después de tantos esfuerzos.
   - ¿Qué quieres para Valencia?
   - Un abrazo muy grande a todos por medio de LA CORRESPONDENCIA.
   Tu ya sabes lo mucho que se quiere a la patria chica, aunque yo comience a triunfar fuera de ella.
 
J. GUILLOT CARRATALÁ
Madrid.
 
(La Correspondencia de Valencia. 31 de diciembre de 1928.)
 
 
 
 
   En noviembre de 1929 Las Provincias publicaba unas reflexiones sobre la obra de Moreno Gans, de D. José Manuel Izquierdo, D. Emilio Seguí y la del organista de San Jaime, D. Vicente Igual:
 
 
 
 
Las Provincias, 20 de noviembre de 1929. Prensa Histórica.
 
 
 
 
    Y en 1953, el propio Moreno Gans explicaba en la revista Ritmo cómo compuso la obra Pinceladas Goyescas, y cómo se decidió a presentarla al premio nacional de música. Explica que pensó en hacer una Suite basada en las pinturas de Goya, y cómo le sirvieron de inspiración el tapiz "La maja y los embozados", los paseos por los jardines madrileños, el Museo del Prado, la "Romería de San Isidro", "las mozas del cántaro"... Finalmente, decidió presentar la obra al premio nacional de música, que en ese 1928 conmemoraba el centenario de Goya.
 
 
 
 
 
"Cómo nacieron Pinceladas Goyescas", por José Moreno Gans.
Ritmo, 1 de diciembre de 1953. Prensa Histórica.
 
 
 
 
 
D. José Moreno Gans.
Fotografía publicada en Ritmo, 1953. Prensa Histórica.
 
 



domingo, 14 de junio de 2015

D. Antonio Asensi Baldoví, Presbítero, 1865 - 1931. Breve nota biográfica

 
 
   
 
 
   D. Antonio Asensi Baldoví, Canónigo en Segorbe (el primero por la derecha). Fotografía realizada en la toma de posesión del nuevo Arcipreste de la Catedral, D. José Coronel Rico (en el centro).
La Hormiga de Oro, 21 de octubre de 1916.
Fuente: Biblioteca Nacional - Hemeroteca Digital.
 
 
 
 
 
   D. Antonio Asensi Baldoví, presbítero, nació en Algemesí en 1865, y falleció el 14 de junio de 1931 en Segorbe.
   Estudió en el Seminario Diocesano de Cuenca y en la Pontificia de Valencia, licenciándose en Sagrada Teología. Ordenado sacerdote, fue primero coadjutor en Calpes de Arenoso, y después regente en Vallés y La Granja. En 1893 pasa como beneficiado coadjutor a San Andrés de Valencia.
   En Valencia fue secretario de la Junta de Administración y Gobierno, desde la que se fundó el Montepío del Clero Valentino. Fue, además, director del Colegio Imperial de Niños Huérfanos de San Vicente Ferrer.
   En 1908 es nombrado Secretario de Cámara de la diócesis de Solsona, y, en 1909, Provisor y Vicario General. Tomó posesión de la Canonjía en Solsona en 1912.
   Desde 1913 pasa a ser Provisor y Vicario General de la diócesis de Segorbe, y rector del Seminario en 1919. Canónigo Chantre de la Catedral de Segorbe hasta su fallecimiento en 1931.
   Era tío paterno de D. Bernardo Asensi Cubells.
   Falleció un domingo, 14 de junio de 1931, y está enterrado en el cementerio de Algemesí.
 
 
 

 
Fotografía de D. Antonio Asensi Baldoví, realizada a partir de la imagen de la revista, algo retocada.
 
 
 
 
 
   Publicó, que sepamos, al menos, dos libros, de carácter teológico e instructivo:
   "El reino de Dios y su justicia". Tipografía Moderna, Valencia, 1924.
   Y "Lo que debemos saber de religión y moral". Tipografía católica Casals. Barcelona, 1932. Publicación póstuma, es un tratado destinado a los estudiantes de teología.
   En 1925 publicó un texto en valenciano, en los números 5 y 6 de Salus Infirmorum, la revista de la Coronación, titulado "Cartes d'un emigrant".
   Es probable que publicase alguna cosa más, quizás en alguna de las revistas de la época. De aparecer el dato, lo añadiremos.
       
 
 
 
 
Portada de "Lo que debemos saber de religión y moral", por el Rvdo. Dr. D. Antonio Asensi, canónigo.
 
 
 
 
 
 
Fuentes:
La Hormiga de Oro. Biblioteca Nacional, Hemeroteca Digital.
Memoria escrita d'Algemesí. Alicia y María Nieves Bueno Ortega. Ajuntament d'Algemesí, 2009.

 
 
 
(En construcción)
 
 


martes, 28 de abril de 2015

D. Benito Ballester y Broseta (Valencia, 1820 - Algemesí, 1887)

 
 
 
 

 D. Benito Ballester y Broseta (Valencia, 1820 - Algemesí, 1887).
 
 
 
 
 
 
   D. Benito Ballester y Broseta (o Broceta, que de las dos maneras lo hemos visto escrito), nació en Valencia en 1820. Entre 1845 y 1846, al finalizar sus estudios de medicina, se traslada a Algemesí, donde se casó y permanecerá ejerciendo como médico hasta su fallecimiento en 1887 (también hemos leído en algún sitio 1886..)
   Interesado por las costumbres, y la historia locales, fue además de médico, historiador, diputado de la Acequia Real del Júcar, miembro del Instituto Médico Valenciano, y de la Sociedad Valenciana de Amigos del País, ente otras cosas. Premiado con la Cruz de Epidemias, y la Gran cruz de Carlos III (1869).
   En el Instituto Médico valenciano propuso que se redactaran las topografías médicas de cada pueblo, lo que fue aprobado en 1851.

 
   Publicó diversos artículos en el Boletín del Instituto Médico Valenciano, relacionados con la deontología y práctica médicas, con especial atención a las condiciones higiénicas y sanitarias de la población. Algunos de estos artículos fueron:
   Policía médica (1845)
   Influencia de la electricidad en el cólera - morbo asiático (1848)
   Cultivo del arroz (1853)
   ¿Las intermitentes son contagiosas? (1853)
   En el Boletín de Medicina, Cirugía y Farmacia de 26 de marzo de 1848 se publicó una carta, muy probablemente suya, denunciando un caso de intrusismo profesional en Algemesí, con el título "Sobre intrusos".


 
   Escribió una primera topografía médica de Algemesí, que en parte reproducida en su Historia de la Villa de Algemesí, obra escrita entre 1851 y 1874.
   Es esta Historia de la Villa de Algemesí un texto fundamental, bien documentado, e imprescindible. Después de un repaso por las condiciones sanitarias e higiénicas, desde las casas al alcantarillado, el cementerio o la cárcel, realiza una reseña histórica de Algemesí, desde época romana hasta la revolución de 1868..
   En Historia de la Villa de Algemesí, D. Benito Ballester reproduce además el privilegio de D. Jaime I (1275), el Decreto de Felipe II elevando Algemesí al Universidad (1574), el privilegio concediendo el título de Villa Real (1608), y los artículos del Convenio para insaculación y elección de concejales (1857).
   Hay abundantes referencias a inundaciones, epidemias, y otros hechos notables de la historia de Algemesí.


   Se editó esta Historia por medio de fascículos, por suscripción, en 1958, por su biznieto Joan Segura de Lago, y unos amigos, en la Imprenta Juan. No se vendieron...
   Se reeditó ya en libro, con prólogo de Joaquim Pérez, por Juan B. Juan Pascual, en 1988. Y en 2001, en dos volúmenes, con facsímil del manuscrito, edición del Ajuntament d'Algemesí, a cargo de Vicent J. Escartí.
  En 2007, Fray Vicent Esteve, en nombre de la familia Segura-Esteve, donó al Ayuntamiento el manuscrito de una segunda parte de la Historia de la villa de Algemesí, inédito y desconocido hasta entonces, junto con el manuscrito de una Memoria sobre el cólera de 1885.

   
   D. Benito Ballester participó además en las polémicas sobre la Acequia Real del Júcar, publicando diversos artículos en Las Provincias y El Mercantil Valenciano. En 1885 se publicó un librito con algunos de estos textos, que firmó como "Un Vocal", titulado "Desviación del Júcar. Temores de Algemesí. Polémica sobre la desviación del Júcar por el río de los Ojos y puntos de análogos efectos: sostenida de una parte por un vocal de la Junta de Socorros y Defensa de la Villa de Algemesí y de otra parte por un vocal de la de Alcira, un alcireño y los ex-redactores de El eco del Júcar".
   Sobre esto mismo publicó además:
   Acequia Real del Júcar: Reflexiones sobre la escasez de aguas de dicho canal y rápida ojeada sobre el Júcar desde su nacimiento hasta su desembocadura en el Mediterráneo, presentadas a la Junta de la Acequia por Benito Ballester y Broseta. Imprenta de José Domenech, Valenica, 1877.
   La Veintena de las partidas de Cotes y Pardines del término de Algemesí: cuestiones concretas á la última porción de la Acequia Real de Alcira entre los canos de Guadasuar y Alginet, dedicadas a los terratenientes de dichas partidas, por Benito Ballester Broseta, Imprenta de E. Dobón, Valencia.
   Datos para servir la comisión de letrados de la acequia real del Júcar, presentados por los representantes de Algemesí D. Juan Francisco Romero Postigo y D. Benito Ballester Broseta. Imprenta de E. Dobón, Valencia, 1882.
 
 
   D. Benito Ballester es uno de los personajes más interesantes de la historia de Algemesí, inicio además de toda una saga de eruditos locales entre mediados del XIX y el siglo XX.



   Fuentes:
   Ballester Broseta, B. : Historia de la villa de Algemesí en la provincia de Valencia. Juan B. Juan Pascual. Algemesí, 1988.
   Bueno Ortega, A. y M. N. : Memoria escrita d'Algemesí. Ajuntament d'Algemesí, 2009.