martes, 3 de julio de 2018

En la Fira de Sant Onofre






Cinco jovencitas en las barcas de la Feria, años 50.





  Cinco jovenes en el Parque, pasando un rato de fiesta, Feria de San Onofre, en las barquitas. "Barques de força", nos comentan que se llamaban. Una fotografía particular, anónima, de los años 50. Sencillas diversiones.
   Cualquier tiempo pasado solo es pasado. Ni mejor ni peor, sino como tenía que ser... Pero no deja de provocar cierta nostalgia una imagen como esta, juventud, alegría, la Feria, el Parque. 

Y después de la Feria, inevitablemente llega el verano. Pocas cosas se pueden hacer en Algemesí en verano, excepto sufrir el calor...



domingo, 17 de junio de 2018

De la Novena a San Onofre, 1913






La imagen original de San Onofre.





   Se ha celebrado, como es tradicional, la fiesta del Patrono de Algemesí, San Onofre Anacoreta. La Novena se ha celebrado este año en la parroquia de San Pío X.
   En 1913, el entonces párroco de San Jaime D. Miguel Belda Ferre publicó en Valencia una Novena en honor de San Onofre, Anacoreta, venerado en la Villa de Algemesí. Firmó solo con sus iniciales, "M. B. F., PBRO, de la U. A." (Unión Apostólica, de la que formaba parte D. Miguel Belda).


   Esta Novena de 1913 incluye una "oración para todos los días de la Novena":

   "Gloriosísimo San Onofre, anacoreta ilustre, padre de los santos moradores del desierto, colmado por Dios de gracias extraordinarias y elevado a las cumbres de la más alta santidad: alcanza benigno a tus devotos conocimiento perfecto de la vanidad de las cosas humanas, imitar tus excelsas virtudes, las ansias más vehementes de servir y amar a Dios como tú lo hiciste y la gracia que te pedimos en esta novena, con la de hacer fructuosamente la consideración de este día. Amén."


   Y una "Deprecación" al santo, en verso:



Salve, Onofre, enamorado
de la gloria de tu Dios,
pues que esto dice tu nombre
y no otro hiciste vos.
Salve, padre de ermitaños,
maestro de anacoretas,
de penitentes modelo,
de virtud preclaro atleta (...)
                                                  (Fragmento)



   Se seguía cada día una meditación, y concluía con las oraciones habituales de Padrenuestro, Avemaría y Gloria, "en honor de la Santísima Trinidad, de la que era especial devoto el glorioso san Onofre", petición de la gracia que se quería alcanzar, y los Gozos al Santo.






La imagen actual de San Onofre en la parroquia de San Pío X,
donde se ha celebrado este año la tradicional Novena.



domingo, 3 de junio de 2018

Procesión del Corpus Christi, ayer y hoy






La procesión del Corpus Christi por la calle Montaña, ayer y hoy...





   En la Solemnidad del Corpus Christi, la tradicional Procesión con el Santísimo Sacramento sale de San Jaime hacia la calle Montaña, y hemos querido comparar estas dos imágenes. Una es la preciosa fotografía antigua de la procesión del Corpus a su paso por la calle Montaña, y al lado una imagen actual de la misma procesión, más o menos por la misma zona. (Los bailes del Corpus siguen otro recorrido.)
   La fotografía antigua de esta procesión es datable, por varios detalles, hacia 1910. Viéndola ampliada se distingue una mujer delante de una de las casas con una indumentaria y sombrero característicos. Pero es sobre todo la edad de las niñas de Primera Comunión, que son bastante pequeñas, lo que hace pensar que la imagen solo puede ser posterior (aunque muy poco) a 1910, cuando fue adelantada la edad de la Primera Comunión a los siete - ocho años, por el decreto "Quam Singulari", de 8 de agosto de 1910, del Papa San Pío X.



   (La imagen antigua la hemos tomado del Facebook de Algemesí Antic, donde se ha publicado varias veces, y no nos cansamos de verla...)


domingo, 27 de mayo de 2018

Primeras Comuniones, fotografía inédita de 1932






Niñas de Primera Comunión por la calle Montaña en mayo de 1932.





   Como comentamos el año pasado, las niñas iban en procesión desde el Convento hasta San Jaime para la Primera Comunión, y regresaban después al convento donde había un pequeño almuerzo. Hay que tener en cuenta que antiguamente se tenía que estar varias horas en ayunas para poder comulgar.
   La fotografía es, de nuevo, de la "Primera Comunión de Salud", en mayo de 1932. Fotografía anónima, particular e inédita, de un momento importante en la vida familiar de una niña, Salud, qué nombre más clásico para Algemesí...
   Las niñas llevan los típicos trajes de Comunión de la época. Alrededor, familiares, vecinos, curiosos, una monja, y se distinguen los antiguos adoquines de la calle Montaña, las viejas casas... Y al fondo, eso sigue igual, el Campanar de Sant Jaume.









domingo, 13 de mayo de 2018

La Mare de Déu dels Desamparats en Algemesí, 1948







La Virgen de los Desamparados y la Mare de Déu de la Salut en Sant Jaume, septiembre de 1948.






      La Imagen Peregrina de Nuestra Señora de los Desamparados, Patrona de Valencia y su Reino, en la Procesión de la Mare de Déu de la Salut, septiembre de 1948. Mater Desertorum Fons Salutis: dos advocaciones unidas en una misma devoción.
   De esta visita a Algemesí de la Virgen de los Desamparados escribió D. Emilio Mª Aparicio Olmos, Capellán Mayor de la Real Basílica:

   "7 de septiembre de 1948: Sale la Virgen de su Real Basílica a media tarde. En Silla es sacado el venerandísimo Santo Cristo a la plaza de la Iglesia al paso de la Virgen. A las diez de la noche entra en Algemesí y encuentra en la plaza de la Estación a la imagen de la Virgen de la Salud, Patrona de la ciudad. El señor Arzobispo acompaña a Nuestra Señora de los Desamparados. Ante el altar levantado en la plaza se efectúa una ofrenda de frutos y productos de la localidad.
   8 de septiembre de 1948: Por la mañana se celebra misa solemne y por la tarde sale en procesión la Virgen de los Desamparados, recorriendo las calles de Algemesí. Termina el acto a la una de la madrugada.
   9 de septiembre de 1948: La imagen llega a Valencia a las siete de la mañana."




   Puede verse también:
   Fons Salutis, Mater Desertorum. La Virgen de los Desamparados en Algemesí, 1948




lunes, 23 de abril de 2018

Memoria escrita de Algemesí






D. Antonio Asensi Baldoví, D. Miguel Belda Ferre
D. José María Prósper Bremón, D. Rodrigo Aguirre y Perelló.





   En el Día del Libro, por qué no recordar algunos personajes de Algemesí, no exactamente escritores sino más bien gente que escribió, por su trabajo, por diversos motivos, da igual. El caso es que estos escritos, muchos modestos y sin grandes pretensiones, nos llevan a un recorrido por la historia de Algemesí, reflejan momentos vividos, algunos hechos importantes y otros anecdóticos.
   A este recorrido por la historia de Algemesí nos acabó llevando el haber escrito un libro, Memoria escrita d'Algemesí, que se publicó en 2009, que se quedó corto, y en el que, por desgracia, hay alguna errata y alguna fecha equivocada, en fin, lo que pasa a veces... Buscábamos escritores de Algemesí, pero había pocos que pudieran llamarse "escritores". Sí había, en cambio, bastantes personajes de Algemesí que escribieron y publicaron, algunos conocidos, otros no tanto...



   Así que vamos a hacer aquí un pequeño recorrido por los personajes que incluímos en el libro, que es así mismo como echar un vistazo a la historia de Algemesí...
   El primero, Fray Jaume Joan Bleda, Dominico, bien conocido. Y luego, Tomás Esteve Grau, que no hubo manera de documentar mejor. Crescencio Cerveró, de Valencia pero con orígenes en Algemesí (y lo incluimos, claro...).
   Y los autores de la Historia de la Imatge de la Mare de Déu de la Salut,  Miquel Curçà, Pere Cerveró, Blai Querol y Josep Querol.
   Algunas notas sobre Cabanilles, y Vicente Adán, organista nacido en 1750 que publicó varios tratados para instrucción de músicos.
   Y un notario del siglo XVIII, Josep Joan y Colom, nacido en Xàtiva, pero afincado en Algemesí, donde permaneció su familia, y que publicó un libro sobre la práctica de la notaría donde incluye algún ejemplo de casos de Algemesí, donde ejercía, del que se hicieron como doce ediciones. Libro algo latoso de leer, por cierto.


   Y el médico D. Benito Ballester Broceta (Historia de la villa de Algemesí, publicaciones médicas, otras sobre cuestiones de la Acequia real del Júcar...), y su familia, que son muchos: Pere Segura Ballester, médico; Vicente Segura Ballester, farmacéutico, el Académico Segura; Benito Segura Lago, médico también, que publicó versos en valenciano, y escribió el Misteri de la Temptació (Adan y Eva), el de la procesión. Y Joan Segura de Lago, arquitecto, con una larga serie de artículos sobre historia local, y el imprescindible estudio "Llinatges d'Algemesí".


   Y un gran olvidado, D. José María Prósper Bremón, que tuvo casa en la Placeta del Carbó (la casa ya no existe...). Que nació en Valencia pero se consideraba de Algemesí, de donde era su familia. Que fue uno de los impulsores de la Coronación de la Mare de Déu de la Salut, y que publicó en Las Provincias la primera descripción completa de la Procesión en 1926, escribió artículos, y hasta breves narraciones, publicados en prensa.


   José Viciano Carbonell, el doctor Viciano, el del Instituto Oftalmológico (gran pérdida ese edificio frente a la Estación que algo de miedo daba en su decadencia, y que fue derribado y ya es solo recuerdo de los mayores). Escribió muchos artículos médicos, algunos traducidos y publicados en revistas extranjeras, y el librito sobre su Instituto. Y un buen día se dedicó a otras cosas... 


   Mucho trabajó en la investigación histórica de Algemesí el párroco D. Miguel Belda Ferre. En 1908 publica "Algemesí y su Patrona", obra aún de consulta obligada. Estuvo en Algemesí de 1904 a 1913. Y la novena breve a la Virgen de la Salud, tan reeditada en estampas, firmada M. B. Y la novena a San Onofre. Pasó después a Valencia, Allí continuó investigando y publicó algún estudio histórico sobre la Virgen de Gracia en San Agustín. También en prensa de la época hay artículos suyos.
   Otro gran olvidado es D. Rodrigo Aguirre y Perelló, presbítero organista, nacido en Carlet. Falleció en 1914, y su funeral fue multitudinario. Escribió numerosas composiciones, letra y música, siempre en Algemesí, para cofradías, asociaciones, gozos e himnos. Publicó también un librito con la Novena a Santa Rosalía, venerada en la villa de Algemesí, en 1910. Gran parte de su obra se perdió en el saqueo de la Casa Abadía en 1936.


   D. Antonio Asensi Baldoví, nacido en 1865, presbítero, canónigo, rector del seminario en Segorbe. Escribió tratados de teología destinados a los seminaristas ("El reino de Dios y su justicia", 1924), y otro libro sobre religión y moral publicado postumamente, en 1932. También publicó en la revista de la Coronación un cuento en valenciano, Cartes d'un emigrant. Era tío de D. Bernardo Asensi Cubells, presbítero, hoy Siervo de Dios, a quien muchos aún recuerdan (falleció en 1962). D. Bernardo Asensi fue uno de los fundadores de las Misioneras de la Divina Providencia. escribió la biografía de la Señora Pepa (una joya de libro), y varios libritos de tema espiritual.
   D. Enrique Pérez Thous, párroco de 1913 a 1921. Fundador del Sindicato Católico, origen de la actual Cooperativa. Publicó una biografía de la Señora Pepa en la Revista Catequística de Valladolid en 1921, y en 1924, con D. José Bau Burguet, una Vida de Santa Rosalía. Colaboró en la revista de la Coronación.


   Un personaje interesante es Juan Barberá Camarasa. Nacido en 1883, se dedicó a diversos trabajos. Fue, entre otras cosas, fotógrafo, de los pocos que hubo a principios del XX. Publicó dos libros, "Los artistas sin arte" y "La ciudad maravilla de la Ribera", crónicas entre satíricas y filosóficas de la vida del Algemesí de la época (años 20 - 30), por donde discurren personajes que serían bien reconocibles, anécdotas, sucesos reales y curiosidades varias, ente la realidad y la ficción...


   D. Manuel Ros Ruíz, de Valencia, maestro en Algemesí entre 1915 y 1926. Escribió la obrita de teatro La Verche de la Salut, con motivo de la Coronación en 1925. Era de la sociedad Nuevo Club, fundada en Algemesí en 1917. Pasó después a Carcagente, donde dirigió una revista del colegio. Y luego a Castellón. Falleció en 1970.


   Y una mujer, que es la excepción, la única que encontramos, aparte de esporádicas colaboraciones femeninas en publicaciones locales. Vicenta Ferrer Niclós, nacida en 1892, fue cofundadora de las Misioneras de la Divina Providencia. Publicó en 1963 el librito Máximas espirituales, muy reeeditado. Firmaba como "V. Ferrer, misionera de la Divina Providencia". Publicó también la primera biografía de D. Bernardo Asensi, en 1965.





   La portada del libro que unos ocho años costó terminar, y hubiera necesitado más tiempo, y más páginas, y más fotografías, (¿qué es un libro sobre personajes sin fotos?).
   Y nos encontramos sorpresas. Detrás de alguno andamos todavía, buscando datos por la prensa antigua. Es lo que hay.

   Hasta aquí los personajes nacidos antes de 1900.
   Dejamos el resto para otra ocasión, que mucho nos* hemos extendido ya...



   *Nota: En este Blog, el plural suele ser mayestático...


   Fuente: Alicia Bueno Ortega y María Nieves Bueno Ortega. Memoria escrita d'Algemesí (1552 - 1930). Col.lecció Algadins, 19. Algemesí, 2009.




lunes, 19 de marzo de 2018

Retablo de San José






Retablo de San José en San Jaime.





   En la solemnidad de San José, su retablo nuevo en la basílica parroquial de San Jaime, con las pinturas de Ribalta, y la bella escultura de San José y el Niño obra del escultor de Carpesa D. Carmelo Vicent.
   Este nuevo retablo y la escultura se bendijeron en 1944. El retablo fue costeado por la Asociación Josefina. La escultura, por Doña Josefina Pascual y D. Juan Bautista Vendrell.
   Del antiguo retablo del Patriarca San José comentaba Belda Ferre que sus cuadros "tienen por asunto los principales pasages (sic) de la vida del Santo Patriarca, resultan primorosos por la corrección del dibujo, hermosura del colorido y perfección en los detalles." Vale la pena ir a verlos.



domingo, 4 de marzo de 2018

Mosén Gaspar Silvestre, notas biográficas






La Iglesia de Sant Jaume y la Plaza Mayor presentaban en el siglo XIX un aspecto bastante distinto al actual.
Más o menos así se vería en tiempos del párroco D. Gaspar Silvestre.





   Fue D. Gaspar Silvestre párroco de San Jaime entre 1833 y 1860. Confesor de la Beata Josefa Naval, dejó importante huella en la Iglesia y el pueblo de Algemesí. Falleció el 3 de marzo de 1860.
   Su actividad como párroco de San Jaime se desarrolló en los complicados años del siglo XIX, en los que hubo varias epidemias de cólera morbo y tifoideas, se produjo la Primera Guerra Carlista, se estableció en Algemesí el alumbrado público, se celebraron las fiestas del Sexto Centenario de la Mare de Déu de la Salut, hubo pedrisco, avenidas del Júcar, y diversos problemas en la agricultura y en la cosecha de la seda... 


 Don Miguel Belda le dedicó en su libro de 1908 esta breve nota biográfica:

   "Fué el Dr. D. Gaspar Silvestre hijo de la villa de Bocairente y tomó posesión del curato de Algemesí en julio de 1833.
   Durante su gobierno realizó mejoras muy notables en la parroquia, entre ellas la obra del púlpito, que es de mármoles primorosamente labrados, las graderías del altar mayor y la cajonería de la sacristía principal. Fué muy celoso de la salvación de las almas, demostrando especial cuidado en la asistencia de los enfermos y de los pobres. Por ésto y por haber muerto aquí, estando al frente de la parroquia, vive en la memoria de los feligreses, que todavía recuerdan su celo y sus virtudes.
   Murió el día 3 de Marzo de 1860."




   En la obra inédita "Hijos ilustres de Algemesí", D. Francisco Roca Traver hace un recorrido más amplio en la biografía del sacerdote, con algunas curiosidades sobre su labor en Algemesí, y sobre el propio Algemesí de aquellos años:
  
   "Fue cura párroco de la Iglesia de San Jaime de Algemesí y en su tiempo tuvo gran predicamento, siendo muy querido de la población entera por lo que vamos a contar de él.

   Fue un gran aficionado a la farmacopea, había estudiado la obtención de la quinina y viendo las propiedades curativas de este alcaloide, se enseñó a extraerle la quina (...) a los enfermos de tercianas y cuartanas, enfermedades endémicas en el pueblo.
    En este momento le prestaba ayuda todo el pueblo, al comprobar que con su tratamiento iba claudicando el paludismo. Pero en junio de 1840 salía una ley que prohibía a cualquier persona que no fuera farmacéutico la venta de ninguna clase de medicina. Es curioso resaltar que, de los dos "boticarios" que había en el pueblo, el uno le prestaba su mortero y el mazo con el fin de picar la quina; y el otro le pedía el producto para un familiar. La competencia del cura y la pulcritud de las operaciones de extracción eran manifiestas, el fin era la caridad y la salud pública.
   Su pericia en el conocimiento de las cualidades y dosificación de la quina hacía que vinieran a consultarle forasteros; sin embargo, el Subdelegado Subalterno de Farmacia de Alberique, el 12 de diciembre de 1841, prevenía al Ayuntamiento de Algemesí que le requisara seguidamente los morteros y demás artilugios de que se servía el cura y que se le impusiera, además, una multa de 500 ducados, en caso de que reincidiera en la venta de la quinina.
   El Ayuntamiento, al recibir tal notificación, se dirige al Gobernador, manifestando que el bien del cura es para el pueblo y que no vé mal alguno en ello sino que da la quinina a la gente necesitada y aún añaden que los médicos le han alabado la pulcritud de su trabajo. Es más, el vecindario podría resentirse si no le alcanza la ayuda del Cura. El 10 de enero de 1842 el Gobernador contestaba diciendo que mientras el Sr. Cura no hiciera ninguna ganancia con la quina no podía impedírsele hacer el bien.

   Pero es que tenemos constancia de que su prestigio ante el pueblo pudo, en muchas ocasiones, aliviar y aún evitar difíciles cuestiones para el vecindario. Recordemos una:
   En 1844 el Ayuntamiento, previo el asesoramiento de personas expertas, había ido personalmente a prohibir y hacer cumplir la orden de no poner paradas -"peixcar al caldero"- en la acequia madre, ni tampoco quitar las que estuvieran debidamente dispuestas. En aquel asesoramiento intervino el entonces encargado del Señorío de Pardines, José Esteve Castell y con él fue nuestro mosén Gaspar. Era cuestión por demás espinosa y difícil de hacer cumplir, a satisfacción de todos; solamente el celo y el prestigio de nuestro sacerdote pudo acabar con tantos intereses encontrados.

   En otra ocasión se procedía a la recepción de bolsas concernientes al riego de las acequias. A este acto solía acudir el cura de la parroquia, juntamente con el receptor de aquellas; en esta vez era Vicente Mascó, a quien acompañaba un representante del ayuntamiento, que solía ser un concejal. Pues bien, éste manifestó que había sido insultado, denigrado y menospreciado por algunos propietarios de tierras lindantes con las acequias. El Ayuntamiento, como era natural, impuso a los contraventores una multa de 100 reales, aparte de la oportuna reconvención: allí hubo una disputa acaloradísima, sosteniendo que como colindantes estaban en su derecho de pescar en la parte de la acequia que les era fronteriza. ¿A dónde hubieran ido a parar si allí no hubiera estado mosén Gaspar? Apaciguó ánimos, se llevó a los castigados y prometió concordia. No lo consiguió completamente pero al menos aquelos tres exaltados, escuchando su exhortación, hicieron sumisión a la autoridad y ejecutaron su mandato. Se les quitó la pena y el Ayuntamiento fue sostenido en su derecho antiguo.

   Gozaba plenamente de la confianza de todo el pueblo. En 1849, en una reforma administrativa del Hospital, dictada por el Ayuntamiento, se le elige como interventor de aquella Institución, antes cofradía. Y como a tal interventor resuelve un caso litigioso con un vecino de Algemesí que había comprado el huerto al Convento: el Ayuntamiento le dará un voto de gracias por su prudente gestión.

   Y junto con todo ello era un sacerdote modelo, celoso de su ministerio, de fácil palabra, como nos lo prueba el hecho de que el municipio, en repetidas ocasiones, no quier encargar a un foráneo la predicación de fiestas señaladas, sino que se encarga de ello mosén Gaspar.

   En 1851, habiéndose de hacer obras en la Casa de la Enseñanza, considerando lo bien que lo había hecho en las del Hospital, se le encomienda la administración y la dirección de aquel trabajo, conjuntamente con el concejal Niclós.

   Fue un hombre prudente, de gran tino y gran corazón, que se entregó con entusiasmo a toda labor que se le encomendara, profundamente vinculado a los problemas del pueblo y enamorado de su ministerio (...). El pueblo lo recordó largamente."








   Queríamos recordar la figura del párroco de San Jaime D. Gaspar Silvestre, con la nota escrita por D. Miguel Belda, y este interesante texto escrito por el que fuera profesor del Instituto de Algemesí, historiador, y académico de la Real Academia de Cultura Valenciana D. Francisco Roca Traver, que falleció el pasado 2 de marzo. El texto pertenece a su obra "Hijos ilustres de Algemesí" (1962). La información que aporta remite al Archivo Municipal de Algemesí.